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Practicar Yoga mejora la salud mental

Científicos estadounidenses comprueban que practicar yoga mejora la salud mental. Expertos revisaron 100 estudios que muestran los cambios que provoca en hormonas y neurotransmisores del cerebro.



El yoga tiene efectos positivos sobre la depresión leve y problemas de sueño, incluso en ausencia de tratamientos farmacológicos, y mejora los síntomas asociados con la esquizofrenia y el TDAH en pacientes con medicación, según una revisión sistemática del ejercicio en los principales trastornos psiquiátricos clínicos.

Científicos de la U. de Duke, en Estados Unidos, realizaron un estudio que incluyó la revisión de más de cien trabajos de investigación sobre yoga. De todos ellos escogieron los 16 mejores desde el punto de vista metodológico y tras analizarlos concluyeron que su práctica tiene efectos positivos demostrables en trastornos psiquiátricos como depresión, esquizofrenia y déficit atencional con hiperactividad, incluso en quienes no están con tratamientos farmacológicos. 

Publicado en la revista de acceso abierto, Fronteras de la Psiquiatría, el 25 de enero de 2013, la revisión de más de un centenar de estudios que se centran en 16 estudios de alta calidad controlados observaron los efectos del yoga en la depresión, la esquizofrenia, ADHD, problemas de sueño, trastornos de la alimentación y problemas cognitivos.

El yoga es un ejercicio popular que es practicado entre 15,8 millones de adultos en los Estados Unidos, de acuerdo con una encuesta realizada por Harris Interactive el Service Bureau, y su objetivo global de promoción de la salud psíquica y mental está muy extendida en la creencia popular. “Sin embargo, el yoga se ha convertido en un fenómeno cultural que se ha vuelto difícil para los médicos y pacientes a diferenciar las reivindicaciones legítimas de bombo”, escribieron los autores en su estudio. “Nuestro objetivo fue examinar si las pruebas coincidía con la promesa.”

Los beneficios del ejercicio se encontraron resultados para todas las enfermedades de salud mental incluidos en la revisión, con excepción de los trastornos alimentarios y problemas cognitivos como la evidencia de estos fueron contradictorias o inexistentes. Dr. P. Murali Doraiswamy, profesor de psiquiatría y medicina de la Duke University Medical Center, EE.UU., y autor del estudio, explicó que las nuevas pruebas científicas en apoyo de la práctica en la India 5.000 años de edad en los trastornos psiquiátricos es “muy prometedor” y mostró que el yoga no sólo puede ayudar a mejorar los síntomas, pero también puede tener un papel auxiliar en la prevención de enfermedades relacionadas al estrés mental.

La revisión encontró evidencia de los estudios de biomarcadores que muestran que el yoga influye en elementos clave del cuerpo humano cree que desempeñan un papel en la salud mental, de forma similar a la de los antidepresivos y la psicoterapia. Un estudio encontró que el ejercicio afecta a los neurotransmisores, la inflamación, el estrés oxidativo, lípidos, factores de crecimiento y segundos mensajeros.

La depresión afecta a más de 350 millones de personas a nivel mundial y es la principal causa de discapacidad en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En el Día Mundial de la Salud Mental del año pasado, la OMS pidió un mayor acceso a los tratamientos. Si bien ha habido un aumento en el número de medicamentos disponibles para los trastornos de salud mental, muchos de los cuales pueden salvar la vida de los pacientes, sigue existiendo “una necesidad insatisfecha considerable”, según el Dr. Meera Balasubramaniam, autor principal del estudio, que también se basa en la Duke University, EE.UU..

El mal cumplimiento y la recaída, así como la resistencia al tratamiento constituye un problema creciente, y los medicamentos son caros y pueden dejar a los pacientes a efectos secundarios significativos. El estudio de la Atención Primaria, llevado a cabo por la OMS, reveló que el 60% de los pacientes estaban deprimidos aún después de un año de haber sido tratados con un antidepresivo y un Instituto Nacional de Investigación en Salud Mental financiado mostraron remisión en sólo un tercio de los pacientes.

“La búsqueda de mejores tratamientos, incluida la no-droga basada, para satisfacer las necesidades globales de los pacientes es de suma importancia y hacemos un llamado a más investigaciones sobre el yoga como una prioridad global”, dijo Doraiswamy. “Si la promesa de yoga en la salud mental se encuentra en una droga, sería el medicamento más vendido en todo el mundo”, agregó. Hay muchos beneficios asociados con la práctica de yoga para mejorar la salud mental, incluyendo, menos efectos secundarios, el costo relativamente bajo, el acceso en general buena y la mejora de la condición física, añadieron los autores.

Los autores también señalan que, si bien los resultados son prometedores, los resultados deben considerarse como preliminares debido a que todos los estudios de yoga hasta la fecha han consistido en pequeñas muestras, y una investigación más rigurosa será necesaria antes de que el ejercicio puede ser aplicado para ayudar a pacientes con problemas de salud mental, trastornos.

Fuente: Frontiers, Medical Press, La Tercera

Brené Brown: Escuchando a la VERGÜENZA

En esta charla conmovedora y divertida en TEDxHouston, Brene Brown nos habla de que la vergüenza es una epidemia silenciosa, el secreto tras muchas formas de comportamiento erróneo. Brene Brown, cuya anterior charla sobre la vulnerabilidad se convirtió en un éxito viral, explora lo que puede suceder cuando las personas se enfrentan directamente a su vergüenza. Su propio sentido del humor, humanidad y vulnerabilidad brillan en cada palabra.



Aquí les dejo algunos de los fragmentos que podemos escuchar en la conferencia que recomiendo ver en totalidad, pues su humor y sencillez en el lenguaje, hacen que comprendamos mejor nuestro comportamiento:

Hay dos cosas que aprendí en el último año. La primera es que vulnerabilidad no es debilidad. Y ese mito es profundamente peligroso... La vulnerabilidad no es debilidad. Defino vulnerabilidad como riesgo emocional, exposición, incertidumbre. Alimenta nuestra vida cotidiana. Y he llegado al convencimiento, son 12 años investigando sobre el tema, que la vulnerabilidad es la medida más precisa de valentía. Ser vulnerables, dejarnos ver para ser sinceros.

...la vulnerabilidad es el lugar donde nace la innovación, la creatividad y el cambio... Crear es hacer algo que nunca antes existió. No hay nada más vulnerable que eso. La adaptabilidad a los cambios tiene que ver con la vulnerabilidad.

... Y no aprendí sobre vulnerabilidad y coraje, creatividad e innovación estudiando de vulnerabilidad. Aprendí de estas cosas al estudiar la vergüenza. Y por eso quiero que nos adentremos hacia la vergüenza...

..."No importan las críticas. Ni aquellos que muestran cómo aquellos que hicieron algo podrían haberlo hecho mejor y cómo yerran y dan un traspié tras otro. El reconocimiento pertenece al hombre que está en el ruedo con el rostro manchado de polvo, sudor y sangre. Pero cuando está en el ruedo, en el mejor de los casos gana, y en el peor, pierde, pero cuando falla, cuando pierde, lo hace con gran osadía". (Cita de Theodore Roosevelt).

...Y de eso trata esta conferencia. De eso va la vida, de atreverse mucho, de estar en el ruedo. Cuando vamos a entrar al ruedo y tenemos la mano en la puerta, y pensamos: "Entraré y lo intentaré", la vergüenza es el fantasma que dice: "Uh, uh. ¡No eres lo suficientemente bueno!"...

...Lo que se debe entender sobre la vergüenza es que no es culpa. La vergüenza está centrada en uno mismo, la culpa en el comportamiento. La vergüenza es "soy malo". La culpa es "Hice algo mal"... Hay una gran diferencia entre la vergüenza y la culpa...  La vergüenza está muy correlacionada con adicción, depresión, violencia, agresión, intimidación, suicidio y trastornos alimentarios... La culpa está inversamente correlacionada con esas cosas.

...Otra cosa que deben saber acerca de la vergüenza es que está absolutamente organizada por géneros...

...Si vamos a reencontrarnos el uno al otro, tenemos que entender y conocer la empatía, porque la empatía es el antídoto para la vergüenza.

El cerebro no entiende la palabra "NO"


Cuando hablamos de las afirmaciones insistimos mucho en la importancia de ser asertivos y tener claro qué deseamos para nuestra vida. Nuestra mente tiene un lenguaje diferente al que usamos con palabras. Nuestro cerebro traduce toda palabra en símbolos e imágenes.

En esta era de auge de las comunicaciones virtuales, la comunicación más importante ocurre en el interior de nuestra mente, porque de ella depende en gran parte el éxito o el fracaso que experimentemos en nuestra vida. Aprender el leguaje de nuestra mente es vital, porque es allí donde residen algunos de los poderes que pueden cambiar nuestra vida.

Tu mente siempre necesitará una imagen para asociar a tus pensamientos. Sea lo que sea que tu expreses con palabras, aunque sean absurdas y sin sentido, tu cerebro forma inmediatamente una imagen.

De la misma manera hay palabras que nuestra mente no puede traducir en una imagen. Es el NO. La expresión negativa no tiene una representación en imágenes para el cerebro. Por eso, cuando tu dices “no quiero tal cosa”, lo que tu cerebro ve es “la tal cosa”. Si dices “no quiero deudas”, el no, no tiene representación, tu cerebro sólo ve deudas y que? atraes más deudas.

Dice Bob Doyle en “El Secreto”: A la ley de la atracción no le importa si tu percibes algo como bueno o como malo, si lo quieres o si no lo quieres. Sólo responde a tus pensamientos. De modo que si estás contemplando tu montaña de deudas y te sientes fatal por ello, ésa será la señal que estarás emitiendo al Universo: "Me siento fatal por todas las deudas que tengo”. Te lo estás afirmando a ti mismo. Lo sientes en todos los planos de tu existencia. Por lo tanto, obtendrás más de lo mismo.

Agrega Lisa Nichols qa continuación: “Cuando te enfocas en las cosas que no quieres- “No quiero llegar tarde, no quiero llegar tarde” – La ley de atracción no oye el “no quiero”. Manifiesta lo que estás pensando y lo hará una y otra vez. La ley de la atracción no sabe de “quieros y no quieros”. Cuando te enfocas en algo, sea lo que sea, estás provocando que se manifieste”

Cada vez que pronunciamos negaciones, nuestra mente solo puede traducir en imagen la parte que expresa el pensamiento, pero no su negación. “No quiero deudas”, para tu mente es “Quiero deudas". Tal vez te preguntes, ¿cómo que el cerebro no entiende la palabra “no”? Nosotros entendemos el NO, porque la mente no lo entiende? Es fácil, como nuestro cerebro solo piensa en imágenes cuando utilizamos una expresión en la que se encuentra la palabra “no”, lo único que conseguimos es dibujar en la mente aquello que pretendemos negar. Al traducir el cerebro todo en imágenes, solo se enfoca en la parte positiva de la expresión.

Si deseas haz este ejercicio: Imagina un árbol, verde, frondoso. Ahora, no quiero que veas una manzana roja colgando de él. No veas ninguna manzana roja. Haz un esfuerzo no veas una manzana roja en el árbol! ¿Que pasó? Pues, que estoy segura que viste una manzana roja.

Con los niños se aprecia fácilmente este punto, porque tendemos a utilizar con ellos a menudo la palabra NO. “No grites”, no corras, no toques el enchufe, no des portazos. etc.

Cuando le dices a un niño “no debes gritar”, su mente solo entiende el “debes gritar”. Eso te explica porque la mayoría de los niños tienden a hacer o repetir lo que les dijimos que no hicieran. Es que en realidad, su mente solo capta la parte afirmativa de la orden. En lugar de decir “no corras dentro de la casa”, puedes decirle al niño: “quiero que camines despacio cuando estás dentro de la casa”, el cerebro del niño formará rápidamente la imagen de caminar lento.

De manera que en nuestra práctica mental de algo que deseamos realizar, no utilicemos el “NO”, porque lo único que lograremos es justamente lo que queremos evitar. Cuando vas a una entrevista de trabajo o a un examen, en lugar de decir “ojalá no me ponga nervioso”, di “me siento calmado y seguro”.

No permitas que tu diálogo interno se convierta en un obstáculo en tu camino. Cuando fijes metas, deseos, aspiraciones, evita la palabra NO. Procura utilizar los términos y palabras que dibujen las imágenes de los resultados que quieres lograr. Recuerda que atraemos lo que podemos visualizar y el no, no puedes visualizarlo. No quiero sufrir se visualiza con sufrimiento y sufrimiento no es lo que quieres, entonces, visualiza felicidad, alegría. Cuando alguna cosa no te hace feliz, o mejor dicho sufres por ello, no te enfoques más en ella, visualiza lo que te hace feliz.

Fuente: Sony - Atrae la Plenitud


Hay un hecho fundamental, objeto de estudio para lingüistas y neurólogos, y es que nuestro cerebro, esa gran máquina, no entiende la palabra “No”.

Hagamos la prueba. Si te digo que “NO pienses en un elefante azul con tutú subido a un taburete, tocando los bongos con la pata derecha y un saxofón con la izquierda…” ¿En qué estás pensando? ¿Cuánto ha tardado tu mente en dibujar un zoo, un circo, un animal fantástico y todos los complementos que NO le acompañaban?

Una vez comprobado como procesa nuestra mente un mensaje negativo, piensa un momento en todas las cosas que nos decimos, que decimos a nuestros hijos, a nuestros amigos, a la vida misma, de forma negativa.

Sorprendente, ¿verdad?

Si tienes miedo a caer enfermo, a perder el trabajo, a caerle mal a alguien, en realidad, estás generando imágenes en tu cabeza de aquello a lo que tienes miedo. Le estás diciendo a tu cabeza que tu objetivo es caer enfermo, perder el trabajo, caerle mal a tal persona (o caer mal en general).

Se trata pues, de tomar consciencia, y de entrenarte en la formulación en positivo de tus objetivos, de modo que te mantengas sano, trabajes toda la vida (o el tiempo que te propongas) y le caigas bien a esa persona que tanto te importa (a todo el mundo, tal vez, no haga falta).

Lo mismo diría de tantos slogans que se utilizan para "llamar la atención" de la sociedad y revindicar ciertos hechos o derechos en los que la palabra NO aparece en ellos. De alguna manera estamos "llamando" a lo que intentamos evitar: "NO a la Guerra", en vez de "SÍ a la Paz"; "NO a la Discriminación de la Mujer", en lugar de "SÍ a la Igualdad de la Mujer"; "NO a la Pena de Muerte" en lugar de "SÍ a la Abolición de la Pena de Muerte"; "No somos ..." en lugar de "Somos ...".


¿Qué es la Imagen mental?

La imagen mental es una experiencia que se asemeja perceptiblemente a la experiencia de percibir cierto objeto, acontecimiento, o escena, pero que ocurre cuando el objeto, el acontecimiento, o la escena relevante no está realmente presentes a los sentidos. La naturaleza de estas experiencias, qué las hace posibles, y su función, han sido temas de la investigación y de controversia en la filosofía, psicología, ciencia cognoscitiva y, más recientemente, neurología. Contemporáneamente, los investigadores utilizan la expresión, imágenes mentales, como que pueden ocurrir en cualquiera de los sentidos, pudiendo experimentar las imágenes auditivas, las imágenes olfativas, y así sucesivamente.

Cómo las imágenes mentales forman en el cerebro
¿Usted se ha preguntado porqué usted parece conseguir un cuadro mental de algo que sucede cuando está leyendo un libro? ¿O cuándo tiene quizá un sueño estando despierto? Estas imágenes aparecen como cuadros en su mente. Por ejemplo, cuando un músico oye una canción, puede a veces “ver” las notas de la canción en su cabeza. Esto se considera diferente de un efecto secundario, tal como una imagen diferida. Llamar una imagen en nuestras mentes puede ser un acto voluntario, así que puede ser caracterizado como estando bajo varios grados de control consciente.

Según algunos biólogos, nuestras experiencias del mundo se almacenan como imágenes mentales. Estas imágenes mentales pueden entonces ser asociadas y comparadas con otras imágenes mentales, y se pueden utilizar sintetizando nuevas imágenes.

Fuente: World Lingo

Diez pasos para Amarse a uno mismo. Tratamiento del Merecimiento de Louise L. Hay


Diez pasos para Amarse a uno mismo



1.- Deja de criticarte
La crítica nunca cambia nada. Niégate a criticarte. Acéptate exactamente tal como eres. Todo el mundo cambia. Cuando te criticas, tus cambios son negativos. Cuando te apruebas, tus cambios son positivos.

2.- No te asustes
Deja de aterrorizarte con tus pensamientos. Es una forma horrible de vivir. Busca alguna imagen mental que te produzca placer (la mía son rosas amarillas), e inmediatamente reemplaza el pensamiento aterrador por uno agradable.

3.- Sé amable, apacible y paciente
Se amable contigo. Pórtate bien contigo. Ten paciencia contigo mientras aprendes esta nueva forma de pensar. Trátate como tratarías a una persona a la que verdaderamente amas.

4.- Sé tolerante con tu mente
El odio a uno mismo, es el odio a los propios pensamientos. No te odies por tener los pensamientos que tienes. Cámbialos suavemente.

5.- Elógiate
La crítica destruye el espíritu interior. El elogio lo construye. Elógiate todo lo que puedas. Alábate por lo bien que haces las cosas, por más insignificantes que sean.

6.- Bríndate apoyo
Busca formas de apoyarte. Recurre a tus amigos y déjate ayudar. Es muestra de fortaleza pedir ayuda cuando se necesita.

7.- Sé indulgente con tus aspectos negativos
Comprende que los creaste para satisfacer una serie de necesidades. Ahora estás encontrando formas nuevas y positivas de satisfacer esas mismas necesidades. De modo que deja amorosamente que las viejas pautas negativas se vayan.

8. - Cuida tu cuerpo
Infórmate sobre cuál es la nutrición adecuada para ti. ¿Qué clase de combustible necesita tu cuerpo para tener una energía y vitalidad óptimas? Infórmate sobre las distintas modalidades de ejercicio físico que existen. ¿Qué tipo de ejercicio le gustaría hacer? Mima y venera el templo en el que vives.

9.- Trabajo con el espejo
Mírate a los ojos a menudo. Expresa el creciente amor que sientes por ti. Perdónate mirándote en el espejo. Conversa con tus padres mirándote en el espejo. Perdónalos también. Al menos una vez al día di: “Te quiero, realmente te quiero”.

10. - ¡Hazlo ya!
No esperes a sentirte bien, ni a perder peso, ni a tener el nuevo empleo o la nueva relación. Empieza ahora a hacer cosas y hazlas lo mejor que puedas.


Tratamiento del Merecimiento

Me merezco todo lo bueno.
No algo, no un poquito, sino todo lo bueno.
Ahora dejo atrás todos los pensamientos negativos y restrictivos.

Me libero y me olvido de todas las limitaciones de mis padres.

Los amo y voy más allá de ellos.
Yo no soy sus opiniones negativas ni sus creencias limitadoras.

No me ata ningún miedo ni prejuicio de la sociedad en la que vivo.

Ya no me identifico con ningún tipo de limitación.

En mi mente, tengo libertad absoluta.
Ahora entro a un nuevo espacio de conciencia, en donde me veo de forma diferente.

Estoy creando nuevos pensamientos acerca de mi ser y de mi vida.

Mi nueva forma de pensar se convierte en nuevas experiencias.

Ahora sé y afirmo que formo una unidad con el Próspero Poder del Universo.

Y por lo tanto, recibo multitud de bienes.
La totalidad de las posibilidades está en mí.

Merezco la vida, una buena vida.
Merezco el amor, abundante amor.
Merezco la salud.
Merezco vivir cómodamente y prosperar.
Merezco la alegría y la felicidad.

Merezco la libertad, la libertad de ser todo lo que puedo ser.

Merezco mucho más que todo eso.

Merezco todo lo bueno.


El Universo está más que dispuesto a manifestar mis nuevas creencias.

Y yo acepto la abundancia en esta vida con alegría, placer y gratitud.

Porque me la merezco.
La acepto, y sé que es verdad.



Fragmentos extraídos del libro: "Amarse sin condiciones" de Louise L. Hay

La LEY del ESPEJO de Yoshinori Noguchi



Una regla mágica que da solución a cualquier problema en la vida


A partir de una historia sencilla y emotiva, el autor nos sitúa delante de un espejo para enfrentarnos con nuestro interior que es, en definitiva, el que determina todo lo que nos sucede en la vida. Eiko está preocupada porque los niños del colegio maltratan a su hijo Yuta, y se siente totalmente impotente y sola ante un problema que no sabe cómo resolver. Hasta que su amigo Yaguchi le ofrece un método sorprendente que la hará vivir la situación más difícil de su vida: enfrentarse a sus fantasmas y seguir adelante con espíritu nuevo. A medio camino entre el coaching y las constelaciones familiares, La ley del espejo nos reencuentra con una filosofía oriental renovada y nos propone pautas claras y efectivas para resolver de raíz los problemas de la vida. Nunca habíamos tenido la felicidad tan cerca.




Los acontecimientos que ocurren en la realidad son el "resultado". Cada "resultado" siempre tiene una "causa". Y esta causa se halla en su interior. Es decir, debe saber que la realidad de su vida es el espejo que refleja su interior. Por ejemplo, cuando se mira al espejo se da cuenta de "¡Ah! Me he despeinado" o de "Hoy tengo mal color". ¿Verdad que sin el espejo uno no puede verse a sí mismo?. Considere que la vida es como un espejo. Gracias al espejo que es la vida podemos darnos cuenta de la propia persona y tenemos la oportunidad de cambiar. La vida está hecha para permitir desarrollarnos hasta donde sea.

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Existe lo que se llama la "ley de lo inevitable". Y si se estudia se puede ver lo siguiente: de hecho, todos los problemas que surgen en la vida ocurren para darnos cuenta de algo importante. Es decir, que no ocurren por casualidad; pasa inevitablemente lo que debe pasar. Es decir, nunca nos pasa nada que no podamos solucionar. Todos los problemas que nos aparecen existen porque nosotros los podemos resolver, y si nos ponemos en ellos POSITIVAMENTE y con AMOR, después y sin ninguna duda nos reportarán algún beneficio que nos hará decir: "Me alegro de haber tenido ese problema, gracias al cual..."

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Los niños, en esencia, deben crecer sintiendo respeto por sus padres y utilizándolos como modelo.

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La "Ley del Espejo" una ley que dice: "la realidad de nuestra vida es el espejo que refleja nuestro corazón".

Si nos llenamos el interior únicamente de insatisfacción, cada vez ocurrirán más acontecimientos que quieren expresar este descontento.

Y, al contrario, si tenemos el corazón siempre lleno de agradecimentos, ocurrirán más acontecimientos que nos harán sentir más agradecimiento.

"La vida es un espejo que refleja nuestro corazón". Es decir que "ocurren acontecimientos que sintonizan exactamente con nuestro interior". O también se puede decir que "la causa que se halla en nuestro interior se hace realidad como efecto".

Al igual que cuando nos miramos en un espejo podemos conocer nuestra propia imagen, si miramos lo que nos pasa en la vida podremos conocer qué tenemos dentro del corazón.

Por cierto, ¿qué hace usted cuando no le gusta su imagen reflejada en el espejo?.

Por ejemplo, si se mira en el espejo y ve que está despeinad@, ¿qué hace?.

Por mucho que extienda la mano para arreglar los cabellos de su imagen en el espejo, ¿verdad que no lo conseguirá?. Probablemente lo que hará será extender la mano hacia su cabeza y los arreglará.

De forma parecida, para resolver de raíz los problemas de la vida hace falta eliminar la causa que se halla en el propio corazón. Si no cambiamos nuestro interior, y únicamente esperamos que cambien los otros y las situaciones, no conseguiremos lo que deseamos.

Fragmentos del libro: "La Ley del Espejo" de Yoshinori Noguchi


Yoshinori Noguchi (Hiroshima, 1963) es un reconocido experto en coaching y asesoramiento psicológico. Nokuti Yoshinori blog "para fortalecer el exito y la felicidad." (en japonés)

Una ILUSIÓN proporciona...


Planear nuestro futuro nos proporciona optimismo y nos permite saborear con felicidad anticipada las satisfacciones de una existencia con sentido. Por Francesc Miralles



Un relato tradicional recogido por el escritor Paulo Coelho habla de un misionero español que visitaba una isla cuando se encontró con tres sacerdotes aztecas. “¿Cómo rezáis? “, preguntó el sacerdote. “Sólo tenemos una oración”, respondió uno de los aztecas. “Decimos: ‘Dios, tú eres tres, nosotros somos tres. Ten piedad de nosotros.” “Hermosa oración”, dijo el misionero. “Pero es una oración que Dios no va a oír. Tengo para vosotros una mucho mejor.” El sacerdote les enseñó entonces una oración católica y siguió tranquilamente su camino de evangelización.

Varios años más tarde, en el barco que lo llevaba de vuelta a España, tuvo que pasar de nuevo por aquella isla. Desde la cubierta, vio a los tres aztecas en la playa e hizo un gesto de despedida. En ese momento, los tres comenzaron a caminar por el agua, en dirección a él. “¡Padre, padre!”, gritó uno de ellos mientras se acercaba al barco. “¡Enséñenos de nuevo la oración que Dios oye, que no la recordamos!”

Este cuento popular es una parábola sobre la verdadera fe que habita en los seres humanos y que les permite realizar todo tipo de proezas. No nos referimos a creencias religiosas consignadas en libros, sino a la ilusión pura que nos alimenta de niños y que vamos perdiendo con el paso de los años.

En el relato, los protocolarios misioneros dan una fórmula vacía a los tres hombres que conservan un espíritu ingenuo y puro que hace posible que caminen sobre las aguas. Ése es el territorio de la ilusión, un combustible espiritual de primer orden que permite a ciertas personas realizar cosas que a otras les resultarían imposibles.

Capacidad de proyectar
En la infancia y la adolescencia, las ilusiones dan sentido a nuestros días y nos impulsan hacia el futuro. Es lo que Viktor Frankl trabajaba con su logoterapia: la búsqueda de un motivo por el que levantarse de la cama o salir a la calle; un sueño, un anhelo.

En los niños, la ilusión puede consistir en ser algún día futbolista, bailarina, conferenciante o premio Nobel de la Paz. En la adolescencia, encontrar el amor puro y romántico que se ha visto en películas o novelas. Pero cuando llega la edad adulta, las ilusiones se ven desteñidas por un abrasador baño de realidad. Cambiamos los sueños por hechos, y las ilusiones, por obligaciones. Ya no decimos: “Voy a …”, sino “tengo que…” El cauce de la vida ideal se ha secado y nos vemos obligados a seguir nuestro camino por raíles que nos llevan hacia destinos que no son los que habíamos elegido.

Sobre este asunto, el coach y escritor Josep López afirma: “La vida ilusionada es un río que tiene su propio cauce y, a la vez, se nutre de las pequeñas ilusiones. Si no existe un cauce, las pequeñas ilusiones mueren al poco de nacer, se diluyen rápidamente, como afluentes que no tienen adónde ir a parar.” Dicho de otro modo, si dejamos de encauzar nuestras ilusiones, acabaremos viviendo una existencia que no es la nuestra, ya que los sueños que nacen en el interior de cualquier persona no encontrarán un cauce donde fluir hacia el mar de las oportunidades.

A la hora de describir los ingredientes de este combustible espiritual, el mismo autor lo define así: “La ilusión contiene la alegría, pues es alegría y, al mismo tiempo, es algo más; es una forma de proyectarse al futuro sin dejar de vivir el presente (…) La ilusión ilusiona no sólo por lo que será, sino también por lo que ya es, por lo que es ahora y de forma permanente.” Esta capacidad de proyectar el futuro nos ayuda a soportar las dificultades presentes, que serían una mera transición hacia la vida que realmente queremos llevar, mientras que los que sólo conocen las obligaciones viven anclados en un mundo sin perspectivas.

Cuando sentimos que nuestra realidad se hace pequeña y los días se convierten en hojas de un calendario que vamos arrancando, ha llegado el momento de hacernos la siguiente pregunta: ¿es posible otro mundo?


Enemigos de la esperanza
Otro autor que se ha ocupado de la ilusión es el conferenciante y escritor Lotfi El-Ghandouri, que la define como el coraje de dejarse sorprender y de querer sorprender a otros desde la sencillez del momento. Para él, es la magia que nos permite descubrir algo único y extraordinario en una cosa o persona aparentemente normal. En sus propias palabras: “La ilusión es la energía de la vida, el motor de la esperanza. Nos hace conectar con la imaginación que alimenta nuestra fuerza creativa. Es el poder de la transformación el que nos permite ver la vida con todos sus colores.”

Al ser preguntado por los enemigos de la ilusión, el autor de la fábula: "¿Te atreves?" cita principalmente tres:
  • Nuestra costumbre de agarrarnos al dolor y al sufrimiento.
  • La nostalgia por las vivencias pasadas.
  • La frustración de un deseo incumplido.

Para recuperar la ilusión, El-Ghandouri propone un programa organizado en cuatro pasos:
  1. Reconocer que la vida es una “perfecta imperfección”. Si dejamos de buscar la perfección, evitaremos muchas desilusiones. La grandeza del ser humano reside en su fragilidad y humildad.
  2. Tener el coraje de desacelerar. Reducir nuestra velocidad para tomar conciencia de lo que está ocurriendo nos proporciona un nuevo espacio para que surjan ilusiones. Entonces ganan visibilidad las emociones, los recuerdos salen a la superficie y los viejos sueños y esperanzas se renuevan. Por eso es importante desacelerar.
  3. Disfrutar del momento. Aunque la ilusión nos proyecta hacia el futuro, nos proporciona un enorme placer en el tiempo presente. Como un viajero apasionado que empieza a disfrutar de la aventura al recorrer en el mapa los lugares que piensa visitar, al dar nacimiento a nuestras ilusiones estamos probando un pedazo de nuestra futura felicidad.
  4. Regalar ilusiones. Dado que su magia se contagia cuando se comparte, al hacer un regalo espontáneo a alguien, generamos una ilusión que rompe con la inercia cotidiana y nos inspira para edificar nuevos proyectos.

Vivir sin limitaciones
En la década de 1970, las habitaciones de muchos adolescentes se llenaron de pósters con frases inspiradoras de Richard Bach, cuyo Juan Salvador Gaviota se había convertido en libro de cabecera. Tras este gran best seller, publicó otro trabajo titulado justamente Ilusiones, que viene a ser una especie de manual para caminar sobre el agua y alcanzar la orilla de lo que soñamos.

Algunas de las claves más llamativas de este clásico inspiracional son:
  • Nunca nos otorgan un deseo sin el poder de hacerlo realidad. Pero la ilusión no se hará realidad por arte de magia; hay que trabajar para que cristalice.
  • Si insistimos en nuestras limitaciones, acabarán siendo nuestras. Por lo tanto, hay que empezar a pensar en clave de posibilidades.
  • Practica con la ficción. La literatura o el cine son un campo de pruebas excelente para luego llevar a cabo acciones. Los personajes de libros y películas a menudo son más reales e influyentes en nuestra vida que personas con las que compartimos nuestro día a día.
  • Debemos tomar el mundo como nuestro libro de ejercicios. Tenemos la capacidad de equivocarnos y de expresar la realidad en la que queremos vivir.
  • No hay que olvidar que prácticamente todo lo que nos sucede en la vida lo hemos atraído nosotros. Por eso, las ilusiones son un poderoso imán para lo que queremos que venga.
  • Sacrifiquemos el aburrimiento. Aunque no siempre resulta fácil, es la única manera de vivir de forma libre y feliz.
Dejemos de eludir nuestra responsabilidad de ser feliz echando mano a la frase: Tengo responsabilidades.”
Hagamos un test básico para saber si nuestra misión en la tierra está terminada. Para ello, simplemente debemos preguntarnos: ¿estoy vivo? Si la respuesta es afirmativa, significa que no está terminada todavía.

Las personas que han perdido la ilusión de vivir pueden emprender muchas terapias diferentes, pero si no alimentan sus sueños, difícilmente experimentarán una verdadera mejoría. Pueden escarbar en el pasado, por ejemplo, o entregarse a ejercicios de yoga o meditación; pueden medicarse con cualquier psicotrópico, pero si les falta un motivo por el que levantarse cada día de la cama, la curación no llegará. Todo ser humano necesita una ilusión por la que luchar o, como decía el filósofo alemán Friedrich Nietzsche: Quién tiene un por qué vivir, puede soportar casi cualquier cómo.”

Volviendo al clásico de Frankl, "El hombre en busca de sentido", este neurólogo y terapeuta aseguraba que “no es la duración de una vida humana en el tiempo lo que determina la plenitud de su sentido”. El sentido lo otorga justamente la misión que nos hemos asignado, sabedores de que disponemos de un tiempo finito. De hecho, la transitoriedad de la vida es un incentivo más para luchar por una existencia con significado.

Tal como afirmaba el fundador de la logoterapia, “no hay nada en el mundo que capacite tanto a una persona para sobreponerse a las dificultades externas y a las limitaciones internas como la conciencia de tener una misión en la vida”. Cuál debe ser esta misión es justamente la primera tarea que debemos asignarnos cuando buscamos el sentido a nuestra existencia.

El logoterapeuta Francisco Barrera afirma que el sentido de la vida puede encontrarse de tres maneras:
  1. Por lo que damos a la vida; es decir, nuestras obras creativas.
  2. Por lo que tomamos del mundo: la experiencia y los valores.
  3. Por la manera en que nos enfrentamos a un destino que resulta ineludible, como una enfermedad incurable o cualquier otro sufrimiento.

Hacer, no esperar
Contra aquéllos que piensan que las ilusiones significan limitarse a esperar a que nos lleguen o sucedan cosas, hay que decir que el verdadero motor del optimismo es tomar conciencia de las acciones beneficiosas que podemos generar en nuestro entorno. Un artista que crea una obra valiosa, un voluntario que colabora con una buena causa, un padre que juega con sus hijos…

Las personas que creen haber perdido todas sus ilusiones deberían hacer un recuento de las cosas que pueden hacer para mejorar el mundo y a sí mismas. Sobre esta cuestión, hay un poema de Matilde Casazola que enumera todo lo que tenemos por delante cuando creemos que no queda ya nada por hacer:

“Hay que hacer muchas cosas todavía: barrer el patio, regar las margaritas, sacudirnos las alas y pintarlas de nuevo con los colores que nos presta el día. Cantar en la guitarra y echar al viento las semillas y acurrucar en un altar secreto las penas nuevas que nos guarda el día. Hay que hacer muchas cosas; retomar la canción vieja y perdida, beber sus aguas, caminar su tierra mientras sabemos que aún es nuestro el día. Y aprisionar la sombra (ella sufre tremendas pesadillas) que es nostálgica y llena de locuras; nos vuelve trágicos a mitad del día. ¡Hay que hacer muchas cosas! Abrir el sol, levantar nuestras cortinas, que ya tendremos tiempo suficiente de beber sombras cuando acabe el día.”

Las ilusiones no se limitan a los grandes sueños que ponemos en nuestro horizonte sin saber si alguna vez llegaremos a alcanzarlos. Están también en las pequeñas cosas que nos acompañan en el día a día, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, cuando las hacemos con amor y con sentido.

Tal como afirmaba el periodista y novelista Maurice Chapelan: “La última ilusión es la de creer que se han perdido todas las ilusiones.”


7 pasos para alimentar la ilusión
La ilusión es un combustible que debemos reponer periódicamente en nuestros depósitos vitales, ya que de ella depende que no abandonemos nuestros proyectos a mitad de camino. Para ello, Josep López, autor de "La ilusión", establece siete pasos –como los colores del arco Iris– para nutrirnos de este impulsor en nuestra vida cotidiana.
  1. Detenernos, frenar y redescubrir lo esencial, el gran placer de ser simplemente y de simplemente ser. Sentir el milagro de seguir viviendo y agradecerlo.
  2. Ejercitar la memoria y recordar qué nos ilusionaba en el pasado. Ahí radican nuestros deseos fundamentales, que, probablemente, durante años hemos suplantado por deseos artificiales (un coche, un trabajo, una casa, un móvil de última generación…).
  3. Practicar el autoconocimiento a diario, pero no para recrearnos en nuestro ombligo, sino para saber quiénes somos, de dónde venimos y adónde queremos ir realmente.
  4. Ejercitar el músculo de la imaginación. Somos libres de imaginar lo que queramos. En el pensamiento no hay límites. Si los tenemos, debemos trascenderlos.
  5. Elegir una dirección, un sueño. Es posible que nos equivoquemos, pero si no nos orientamos hacia un objetivo, no avanzaremos. Hay que ser cuidadoso al elegir el objetivo, pues “lo que creemos, lo creamos”. Eso sí, una vez elegido, tenemos que lanzarnos con todas nuestras fuerzas para su consecución.
  6. Trabajar la confianza en uno mismo –en nuestro cuerpo, en nuestra intuición–, en los demás –tejer una red de afecto– y en el universo, ya que todos tenemos una misión y el universo se confabula para llevarnos hacia ella.
  7. Entregarnos con pasión a nuestra pasión. No hay que hacer las cosas por hacerlas, sino porque están alineadas con nuestros deseos y con nuestra ilusión.

Fuente: Revista Integral

El GRUPO: el Arte de Volar Unidos



El Arte de Volar Unidos

Curso: "La (IM)POSIBILIDAD de la pareja. Segart-Valencia (España)

La actitud personal tiene una gran repercusión en el grupo, por eso, para conseguir grandes metas personales y profesionales, es importante saber soñar y actuar por el bien del colectivo. Por Francesc Miralles

En los últimos años se han publicado innumerables trabajos sobre el éxito individual, así como todo tipo de métodos para cimentar la carrera profesional, mejorar la propia economía o encontrar pareja. Sin embargo, muchos de los retos a los que nos enfrentamos a lo largo de la vida son colectivos.

Cada familia es un equipo cuyo rumbo depende de la armonía entre sus miembros. De la misma manera, aunque a veces queramos desentendernos de ello, también una empresa es una nave donde el destino de sus tripulantes está entrelazado. El pueblo o ciudad donde vivimos, e incluso el planeta entero, es un proyecto conjunto en el que cada acción suma o resta futuro para todos.

Desde un prisma más inmediato, diariamente estamos en contacto con otras personas y decidimos en cada momento la calidad de la relación que establecemos con ellas. Y más en tiempos difíciles como los actuales, ya que ahora se hace todavía más importante confiar y generar confianza para vuelos que precisan de la participación de toda una bandada.

Claves del éxito
El periodista y escritor Martí Gironell, Josep Lagares y Josep Tàpies nos hablan en su libro "Plan de vuelo" de una experiencia que ha tenido lugar recientemente en el desierto de Arizona. Trescientos paracaidistas consiguieron batir un récord aparentemente imposible: volar unidos en caída libre y en formación durante tres segundos. Aunque, de entrada, parece muy poco tiempo, lo cierto es que la caída a 200 kilómetros por hora convierte en una empresa más que difícil que tal número de paracaidistas logren coordinarse y permanecer unidos. De hecho, ésa es la razón por la que nunca antes se había logrado.

Al estudiar el caso, los autores del libro descubrieron que las claves del éxito estuvieron en factores como:
  • La flexibilidad de cada uno para adaptarse a un entorno imprevisible.
  • La capacidad de resolver los pequeños conflictos que se van generando a lo largo de la aventura.
  • Saber mantener la estabilidad y el rumbo según el plan trazado.
  • Mantener una visión de conjunto siempre en el horizonte.
  • El compromiso del equipo para introducir mejoras por el bien común.

Para llevar a cabo un proyecto que dependía de personas muy diferentes entre sí, además del horizonte compartido, fue necesaria una mentalidad abierta en un proceso que supuso una adaptación constante. Precisamente, el pensador Thomas Dewar utiliza una metáfora para referirse a esta actitud inspirada en el mundo del vuelo: “La mente es como un paracaídas, sólo funciona si está abierta.”

Familia. Odiseas domésticas

En su libro, Martí Gironell traslada la gesta de estos 300 paracaidistas en Arizona al ámbito de la familia y de los amigos, que son normalmente los que nos sirven de paracaídas en los momentos difíciles. Cada vez que una situación parece empujarnos al vacío o dejamos el terreno conocido para dar un salto hacia lo inexplorado, nuestro entorno afectivo nos aporta apoyo y seguridad. En palabras del propio autor: “El paracaídas que nos procuran la familia y los amigos está formado, por una parte, de una campana de lona que nos envuelve y protege y, por otra, de una trama de cuerdas y nudos. Estos vínculos han de estar bien atados para que el artefacto se despliegue con garantías y desafíe el aire. Si los vínculos y los lazos afectivos son fuertes, robustos y sinceros, el paracaídas no sólo se aguanta, sino que aterrizará en el mejor de los campos.”
Ahondando en este símil, podemos plantearnos cómo reforzar esos vínculos que tanto cuestan de crear y que, por desgracia, se quiebran tan pronto cuando aparece un conflicto en nuestras vidas. Sea una familia, un grupo de amigos o una empresa, para mantener en buen estado los lazos que forman ese paracaídas, conviene respetar las siguientes normas básicas:
  • Dejar de pensar según las necesidades individuales para englobar el bien del colectivo. Como dijo J.F. Kennedy en un célebre discurso: “No preguntes lo que América puede hacer por ti, sino qué puedes hacer tú por América y por la libertad del ser humano.”
  • Practicar la empatía que nos permite ponernos en el lugar de otros para entender su punto de vista, sus problemas y limitaciones. Ese viaje hacia la otra persona es lo que lubrica y mantiene en buen estado las cuerdas del paracaídas.
  • Eliminar de nuestro discurso cualquier rastro de negatividad, ya que su contagio se propagaría en el grupo como una plaga. Del mismo modo, nunca debemos secundar críticas de unos miembros hacia otros, sino promover que las personas implicadas traten directamente el problema.
El economista Álex Rovira insiste en sus conferencias, dirigidas fundamentalmente a empresas, en la importancia de una visión compartida y unos objetivos comunes –exteriores e interiores– para que el proyecto de todos pueda levantar el vuelo. Según el escritor, “la pregunta esencial que prácticamente nunca nos hacemos cuando trabajamos en equipo es: ¿qué nos une? Cuando emprendemos una aventura juntos, cualquiera que sea, es esencial saber cuál es su sentido y su trascendencia. Es necesaria una visión compartida para que se generen sinergias y la cooperación sea posible. Un viejo adagio dice que puedes obligar a otros a que te oigan, pero no a que te escuchen; puedes obligarlos a que te aplaudan, pero no a que se emocionen; puedes obligarlos a que te cuenten un secreto, pero nunca obtendrás su confianza.”

Ahora bien, tan importante como descubrir qué nos une a los demás, es saber qué nos separa de las personas con las que compartimos, día a día, las mejores horas de nuestra vida.

Si nos centramos en el mundo de la empresa, veremos que en la mayoría de equipos los conflictos roban una energía preciosa que acaba socavando la motivación de todo el grupo. Sobre esto, Mercè Sala, la primera mujer en dirigir Renfe y el Metro de Barcelona, recientemente fallecida, señalaba que existe un temor generalizado a que nos quiten el puesto. Esta fobia tan común que encontramos en todos los ámbitos de la vida, no sólo en el mundo laboral, nace de una incapacidad para confrontar los problemas y diferencias que surgen cotidianamente. En su libro "El encanto de Hamelín", esta experta en liderazgo aseguraba que “para algunas personas, discutir significa atacar; es decir, tratan de intimidar al otro para imponer su opinión. Pretenden vencer por la fuerza porque son incapaces de convencer. Pero confrontar no significa ser agresivo. Bien entendido, confrontar significa aprovechar el talento de los otros, aprender de ellos y encontrar nuevos caminos.”

El miedo a que otros ocupen nuestro lugar está detrás de muchos casos de mobbing y, lamentablemente, también de numerosos episodios de violencia de género. Lo que revela esta fobia es una baja autoestima de quien la padece: la persona se siente vulnerable y prescindible; por lo tanto, opta por la agresividad para defender lo logrado. En realidad, con esa actitud lo único que conseguimos es desacreditarnos ante los demás.

En vez de proyectarnos al futuro con escenarios de pérdida, lograremos más seguridad si volvemos a la pregunta fundamental: ¿qué nos une?

Compartir ideas
En un Primer Mundo que ha visto cómo las fábricas se deslocalizan para abaratar costes, nuestro patrimonio para salir adelante son las ideas. Occidente no puede producir más barato que las economías emergentes, pero puede vender innovación para satisfacer nuevas necesidades en un planeta cada vez más complejo.

Puesto que hablamos de volar en equipo, el gran reto sigue siendo cómo lograr que las ideas, nuestra mejor divisa, no se estanquen en recipientes individuales, sino que se fecunden entre sí, asociándose unas a otras como los paracaidistas de Arizona.

Un maestro en la difusión y comercialización de nuevas ideas, Richard Branson, opina que “la clave de una empresa creativa es escuchar todas y cada una de las ideas que surgen de los empleados y ofrecerles nuestro feedback para que se sientan valorados”.

Cuando esa corriente creativa no funciona, los empleados más valiosos acaban abandonando la nave debido a la frustración que les produce no ser escuchados. Por eso es tan importante la interacción en todos los niveles de una organización que, al final, depende del impulso de cada uno de sus miembros.

La puesta en común de ideas, en cualquier caso, no siempre es fácil. Incluso en las empresas en las que los cargos directivos favorecen este tipo de comunicación, pueden producirse fricciones. Es lo que sucede cuando, por ejemplo, el autor de una idea ve cómo ésta es rechazada por un jefe o por todo el grupo. Si lo tomamos de manera personal, podemos confundir el rechazo a una idea con el rechazo hacia nuestra persona, con lo cual, es bastante fácil que volvamos a las posiciones defensivas que no dejan fluir el talento.

De lo que no hay duda es de que para que un equipo haga cosas importantes, los tripulantes deben sentirse valorados individual y colectivamente.

La prueba de que un clima de confianza permite superar los propios límites es lo que sucedió recientemente en una escuela norteamericana de Secundaria. A causa de un error informático, se cruzó la información que debían recibir los profesores en el centro antes de empezar el curso. Un grupo de estudiantes brillantes fueron calificados de perfil bajo, mientras que los alumnos a los que correspondía esta observación fueron puntuados con excelentes. El resultado fue que los primeros retrocedieron en su rendimiento y los considerados por error buenos estudiantes experimentaron un gran progreso, porque el profesorado les había transmitido buenas expectativas.

Crear para ver
La experiencia accidental que hemos visto es un ejemplo práctico de “creer para ver”. Al final, una actitud sana hacia uno mismo repercute en una relación fértil y saludable hacia los demás. Si alguien no cree en sus capacidades, tiene miedo al rechazo o a que le quiten el puesto, difícilmente sabrá valorar las virtudes de otros, ya que verá el talento y trabajo ajeno como una amenaza.

Para volar juntos es necesario que confiemos en nosotros para así poder confiar en los demás. Pero, al mismo tiempo, es fundamental saber transmitir calor a nuestros compañeros de viaje. De esa forma conseguiremos que ellos, a su vez, nos hagan sentir que pertenecemos a un “nosotros”, que es algo más y mucho más fuerte que una simple suma de diferentes“yo”.

Además de trabajar unidos para lograr una meta común, el triunfo depende de la capacidad de soñar colectivamente más allá de las perspectivas de lo conocido. En lugar de “ver para creer”, es decir, tener fe sólo en lo obvio y comprobado, es más interesante “creer para ver”. Como todas las gestas que tienen lugar en el mundo exterior se han imaginado previamente, para volar juntos debemos creer primero y, luego, poner los medios para hacer realidad nuestro sueño. Sobre esto hay un relato popular que define muy bien cómo la actitud personal tiñe un objetivo que requiere de la participación de muchos.

Cuenta que un peregrino se encontró a tres hombres trabajando en una cantera y les preguntó qué hacían:
Me gano el jornal, ―contestó el primero.
Labro la piedra, ―repuso el segundo.
Construyo catedrales, ―dijo el tercero.

Esta última visión es la que debe imperar siempre en un equipo que se plantea un desafío. Más allá del trabajo diario, es esencial albergar en el interior de cada uno la misión que nos impulsa. Como decía William Faulkner, “lo importante es tener sueños lo bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen”.

Volar en equipo
Independientemente de que se trate de un equipo grande o pequeño, empresarial o familiar, estos consejos están orientados a alcanzar nuestros objetivos con el esfuerzo común:
  • Cambiar el “yo” por el “nosotros”. Un cambio en el lenguaje repercute en la actitud personal dentro del grupo. Cuando hablamos en primera persona de plural, nos sentimos más integrados y hacemos sentir incluidos a los demás.
  • Ver la ventaja en la diferencia. En lugar de criticar a otros miembros del equipo por un modo de proceder que no coincide con el nuestro, podemos valorar lo que aporta esta visión distinta al conjunto.
  • Elogiar las capacidades de otros. Con ello fomentamos su participación y evitamos posiciones defensivas. No hay nada tan desmotivador como no ver nunca reconocido el propio valor.
  • Usar el humor para limar asperezas. En lugar de dramatizar las fricciones, es mejor quitar hierro a los pequeños conflictos que se producen en el día a día y que son ineludibles.
  • Evitar las reuniones inútiles. Aunque algunos jefes creen que sirven para hacer piña, las sesiones largas y sin una orden del día concreta operan el efecto contrario: se convierten en una lucha de egos en la que cada uno trata de reivindicar su papel individual en el grupo.
  • Visualizar juntos el gran objetivo. Es importante que la actividad diaria no nos haga perder de vista la meta que nos une. Por eso de vez en cuando conviene recordar cuál es el horizonte que nos hemos fijado como grupo.
  • Celebrar los pequeños éxitos. Tal como se ha comprobado en los equipos deportivos, toda pequeña victoria genera un flujo de pensamiento positivo que facilita enormemente la consecución del siguiente objetivo.
Fuente: Revista Integral

VOLUNTAD. Del libro: "Inteligencia del Alma 144 avenidas neuronales hacia el Yo Profundo" de José María Doria. Frases sobre la VOLUNTAD


VOLUNTAD


"La diferencia fundamental entre un hombre dormido y un despierto, es que el despierto lo toma todo como una oportunidad de aprendizaje, mientras que el dormido lo toma todo como una bendición o una maldición" (Gurdieff)


Muchas culturas han hablado de los seres despiertos como entes que interpretan los acontecimientos de su vida con un talante peculiar. El alma de un despierto ha sido entregada al impulso trascendente que mueve soles y mareas y sabe que es justo aquello que debe llegar en una no casual conjunción de fuerzas. Cuando un despierto enfrenta problemas, por difícil que parezcan, sabe que éstos incrementan su aprendizaje y actualizan su poder, iluminando lo que venga.

Para el despierto ya no hay buena ni mala suerte, ni culpables ni inocentes, ni queja alguna por lo sucedido con apariencia de desgracia. Tan sólo reconoce un flujo de vida detrás de todas las cosas que, a través de luces y sombras, forma una conjunción perfecta. Para el despierto, el mundo es la plataforma de desarrollo en la que practicar el gran juego del despertar de la consciencia. La vida de cada día ya no es buena ni mala, simplemente es oportunidad de aprendizaje y expansión de una visión que todo lo abarca. Se trata de seres humanos que, en un momento del camino, se orientaron a la Transparencia. Desde entonces, nada es casual en sus vidas ni en sus obras. Sienten que las piezas encajan y que todo lo que llega sirve para dinamizar el crecimiento y actualizar potencialidades insospechadas.

El despierto, antes de conquistar tal rango, era un ser común, alguien a quien asaltaba la congoja, el miedo y la incertidumbre en los días de tormenta. Su vida no tenía gran sentido y cada mañana, al despertar no sentía resortes que lo separaran con entusiasmo de la almohada. Tan sólo vivía trabajando para sostener el esquema y seguir la senda que le ofrecieron los que, como él, caminaban a ciegas. Cada día que pasaba, sentía estancamiento y contradicción y, sin embargo, no veía salida ni puertas abiertas. A veces, pensaba que la vida era una “enfermedad por transmisión sexual”, otras, se pensaba como un insatisfecho que no merecía lo que ésta le daba. A menudo, temía vivirse en un ser inmaduro que con nada se contentaba. Así pasaban los días y las noches, sintiendo que, aunque sucedían muchas cosas, de lo que en realidad le importaba, no pasaba nada. Mientras tanto, en lo profundo de su ser, se abonaba la semilla del despertar, el núcleo lúcido que late silencioso y amigo en el seno del alma.

Tras un ciclo de crisis, llega un día con apariencia de otro cualquiera en el que la semilla se despliega y despierta su consciencia. De pronto, tiene la certeza de que su vida ya no será igual y que los viejos problemas ya no le afectan. Ahora sabe con certeza que su destino no será como apuntaba su vida pasada. Ahora se siente libre y lleno de posibilidades insospechadas. Se han disuelto las resistencias al cambio y se han evaporado las dudas intelectuales acerca de la plenitud y la trascendencia.

El recién despierto emprende una peregrinación sutil mientras se ocupa de los asuntos de la materia. Un camino Mayor que le guiará a sucesivas ampliaciones de su mirada. Busca el rastro de sabiduría que le lleve al íntimo Recuerdo mientras suelta viejas costumbres y establece nuevas relaciones más en sintonía con su alma. Su camino ya es por dentro y por fuera, ahora ya maneja la sensibilidad y la ciencia. Se siente cómplice de una intuición que le da señales al despertar, cada mañana. El despierto ya es consciente y fluye por entre los pliegues de lo que subyace tras las apariencias.

******

"He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad esta en la forma de subir la escarpada"
(Gabriel García Márquez)

"La mente crea el puente, pero es el corazón el que lo cruza"
(Nisargadatta)

"Has de decidir si quieres actuar o reaccionar. Si no resuelves cómo jugarás en la vida, ella siempre lo hará contigo"
(Merle Shain)

"Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad"
(Albert Einstein)

"Si tuviésemos suficiente voluntad casi siempre tendríamos medios suficientes"
(François de la Rochefoucauld)

"A nadie le faltan fuerzas; lo que a muchísimos les falta es voluntad"
(Victor Hugo)

"El querer lo es todo en la vida. Si queréis ser felices lo seréis. Es la voluntad la que transporta las montañas"
(Alfred Victor de Vigny)

"Quien tiene la voluntad tiene la fuerza"
(Menandro de Atenas)

"La voluntad es la que da valor a las cosas pequeñas"
(Lucio Anneo Séneca)

TRANSFORMACIÓN. Del libro: "Inteligencia del Alma 144 avenidas neuronales hacia el Yo Profundo" de José María Doria. Testigo Transpersonal


"No ceses en momento alguno de esculpir tu propia estatua" (Plotino)

Detalle de la Puerta de la Iglesia de Calaceite (Teruel - España)


Evolucionar significa crecer integralmente, es decir, crecer en todos y cada uno de los diversos rasgos del Ser. Muchos hombre y mujeres están desarrollados intelectualmente y, sin embargo, padecen de una gran inmadurez emocional. ¿Inmadurez emocional?, se preguntan y, ¿cómo se hace para madurar emocionalmente? La respuesta no pone de relieve la necesidad de cursar estudios en alguna exótica universidad de los Himalayas, sino de un trabajo personal de observación sostenida del propio programa mental y sus más íntimas creencias. Un ejercicio que madurará sus emociones y aportará templanza. Pero, ¿cómo conocer el propio grado de madurez emocional?

Observe si padece algunos de los siguientes síntomas. Primero: ¿soporta razonablemente bien las frustraciones?, ¿asume con rapidez el desenlace de acontecimientos contrarios a sus deseos y previsiones? Si usted no “encaja” las frustraciones, quiere decir que, en alguna medida, su vida está llena de expectativas. Y las expectativas tienden a crear frustración. Cambie la actitud expectativa por la de posibilidad y entrénese en la aceptación de lo sucedido. En realidad, no podemos volver hacia atrás y cambiar los acontecimientos. Mire hacia delante y no dramatice lamentándose del pasado. Aceptar los hechos no significa resignarse, sino más bien tener motivos de nueva acción, sabiendo que en el fracaso subyacen las semillas del éxito. En realidad, no hay fracasos, sino aprendizaje.

Segundo: ¿siente usted tendencia a totalizar?, ¿tiende a relacionarse desde los extremos “todo o nada”? Si siente que todavía las cosas son blancas o negras y le es difícil manejarse en una gama amplia de “grises”, busque el noble sendero medio. Si todavía experimenta fascinaciones y aversiones, tal vez le convenga aprender a caminar por el filo de la navaja y aceptar su parte de sombra.

Tercero: ¿sufre cambios de humor repentinos y sin motivo aparente?, ¿sucede que, de pronto, algo sumergido le cambia el chip y su mente se polariza en la agresividad y la rabieta? Si eso todavía es así, tal vez le convenga poner atención y analizar los pequeños detalles que le molestaron, ¿qué pensamiento fugaz al “pasar” por su mente consiguió amargarle? Cuando desenmascare su vulnerabilidad, podrá crear nuevas opciones de mayor poder e independencia.

Cuarto: ¿Se muestra muy susceptible a las críticas?, ¿le molesta mucho que alguien le vea defectos?, ¿le cuesta hablar y reírse de su parte “menos presentable”? Si eso es así, tal vez convenga que acepte su personalidad. Todos los seres humanos ofrecemos luces y sombras al exterior, sin que por ello se nos deje de apreciar y respetar. Sea consciente de sus carencias y recuerde que éstas son tan sólo partes de usted que no representan su totalidad. Es decir, que por ejemplo, usted no es impaciente, sino que tiene una parte impaciente. Usted es mucho más que cualquiera de sus partes. Evite totalizarse en una sola cualidad de su persona. Recuerde su dimensión espiritual de infinitud.

Si aspira usted a evolucionar espiritualmente, convendrá que no descarte la formación de un buen ego. Un ego sano, fuerte y consciente. Y desde el conocimiento de dicho ego, proceda a expandir su conciencia hacia el Testigo transpersonal desde el que observar la dualidad y la contradicción de su mente egoica. El hecho de madurar emocionalmente es una asignatura de la evolución y un requisito previo de la Paz Profunda. No caiga en negar su ego. Constrúyalo equilibrado, sano y asertivo y luego sigua adelante. ¿Espiritualidad? Sí, pero no descuide la construcción de un buen ego terrenal. Sin duda, la obra de arte más delicada y trascendente de la vida.

Del libro: "Inteligencia del Alma 144 avenidas neuronales hacia el Yo Profundo" de José María Doria

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Aquí teneis una serie de afirmaciones que se pueden realizar en meditación para tomar CONSCIENCIA de nuestras partes, abrirse a la Conciencia transpersonal, hacerse Testigo transpersonal:
  • Tengo un cuerpo, pero no soy mi cuerpo. Puedo ver y sentir mi cuerpo, y lo que se puede ver y sentir no es el auténtico Ser que ve. Mi cuerpo puede estar cansado o excitado, enfermo o sano, sentirse ligero o pesado, pero eso no tiene nada que ver con mi yo interior. Tengo un cuerpo, pero no soy mi cuerpo.
  • Tengo deseos, pero no soy mis deseos. Puedo conocer mis deseos, y lo que se puede conocer no es el auténtico Conocedor. Los deseos van y vienen, flotan en mi conciencia, pero no afectan a mi yo interior. Tengo deseos, pero no soy deseos.
  • Tengo emociones, pero no soy mis emociones. Puedo percibir y sentir mis emociones, y lo que se puede percibir y sentir no es el auténtico Perceptor. Las emociones pasan a través de mí, pero no afectan a mi yo interior. Tengo emociones, pero no soy emociones.
  • Tengo pensamientos, pero no soy mis pensamientos. Puedo conocer e intuir mis pensamientos, y lo que puede ser conocido no es el auténtico Conocedor. Los pensamientos vienen a mí y luego me abandonan, pero no afectan a mi yo interior. Tengo pensamientos, pero no soy mis pensamientos.
  • Tengo sentidos, pero no soy mis sentidos. Puedo percibir las cosas externas a mí gracias a ellos, y lo que se puede percibir no es mi auténtico Ser. Los sentidos forman parte de mi cuerpo físico, pero no afectan a mi yo interior. Tengo sentidos, pero no soy mis sentidos.
Soy lo que queda, un puro centro de percepción consciente, un testigo inmóvil de todos estos pensamientos, emociones, sentimientos y deseos.

Gracias a la des-identificación, se diluye el pequeño yo y emerge nuestra verdadera identidad. Empezamos a tratar todos los objetos del entorno como si fuesen nuestro propio ser: el mundo es nuestro cuerpo. Amamos a los demás porque ellos son nosotros. Se abre paso la intuición de que no hay más que un Ser que asume esas formas externas diferentes. Intuición que lleva aparejada la de la inmortalidad. "Si mueres antes de morir, entonces, cuando mueras, no morirás". Morirá lo compuesto, no ese "algo" que notamos en nosotros que permanece siempre.

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