ESTOY SUMAMENTE CANSADA
Hoy es martes, 11 de agosto, las 7, 35 h de la mañana. Estoy en el trabajo, escribiendo este pequeño texto que mi musa me ha inspirado mientras tomaba un café en el bar de al lado de la oficina. De esta manera, quizá, pueda desprenderme de algún sentimiento, irreconocible conscientemente por mí, que me hace sentir débil ante el mundo, sin fuerza en mis piernas, notando cada músculo, cada tendón, cada articulación y cada hueso de mi cuerpo.
El INSS me negó la invalidez y dos jueces, a pesar de alegar y de reconocer el diagnóstico de espondilitis, tuve cáncer de mama y, como consecuencia de éste, se creó osteoporosis y fibromialgia...entre otras cosas. Perdí la batalla ante los más fuertes, ante personas de instituciones que decidieron, sin contar conmigo, que soy apta para trabajar. Me desesperé, lloré, pateleé, me aterroricé al llegar de nuevo al trabajo y ver que mi puesto de casi veinte años lo había perdido porque ya no era eficaz para el mundo, o, quien sabe si ya no quería serlo ante los ojos de los demás. Me incorporé al trabajo, tiré del carro cada día (tiro del carro cada día) y aquí estoy, hoy martes, a las 7, 40 h de la mañana, esperando a que la vitalidad regrese a mí, a que pase la sensación intensa de dolor y agotamiento, la sensación de haber estado toda la noche corriendo una maratón y haber sido arrollada por un trailer.
He necesitado, como cada mañana después de levantarme, tres horas para que la medicación haga su pequeña aportación, su pequeño efecto consolador, mientras descansaba sentada en el sillón. Después, a intentar “funcionar” como exige la sociedad.
Quiero desprenderme de mí, de mi cuerpo. Quiero volar a las alturas donde todo es ligero y sutil. Me siento mejor en meditación, contemplando el interior de mi ser que tan sano y fuerte está. Quiero abandonarme en el sueño que me desconecta del mundo terrenal que tanto me cuesta seguir por mí misma. Quiero encontrar una mano fuerte que me ayude a subir esta empinada montaña hasta llegar a la cima, triunfante.
Quizá tenga que cambiar mis pensamientos, sentimientos hacia algo que llevo escondido dentro y aún no reconozco. ¿Quién puede decirme qué debo limpiar, sanar, para encontrarme mejor?. ¿Quién puede darme la píldora de la vitalidad y ausencia de dolor?, ¿la mediación?... Parece ser que no. Aún no.
En la oficina, una compañera me pregunta: -¿Qué tal te encuentras hoy?-. Le respondo: -estoy sumamente cansada-.
Fuente: Algunos de mis escritos (Alhama Marcos)
ENLACES de INTERÉS:
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- "Conversando en tus ojos" de Alhama Marcos
- ENTREVISTA para la revista "Ediciones Amaniel"
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- CONTACTO con la autora para entrevistas, presentaciones, colaboraciones, ampliación de información o solicitud de ejemplares del libro:alhamamarcos@hotmail.es
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Alguien me preguntó hoy: ¿no ibas a...?-. Y yo respondí: -estoy sumamente cansada-. Y el SILENCIO apareció a la otra parte del teléfono durante un interminable instante, y de repente se rompió con un "rapido giro" en la conversación desde la otra parte del teléfono...y mi cansancio se hizo más intenso...(Maje)
Alguien me preguntó hoy: ¿no ibas a...?-. Y yo respondí: -estoy sumamente cansada-. Y el SILENCIO apareció a la otra parte del teléfono durante un interminable instante, y de repente se rompió con un "rapido giro" en la conversación desde la otra parte del teléfono...y mi cansancio se hizo más intenso...(Maje)


